Dos veces, la Biblia hebrea se detiene a mitad del relato y cita una fuente. No un profeta, no una tradición: un libro, por su nombre, como si el lector pudiera ir a comprobarlo.
«Y el sol se detuvo y la luna se paró, hasta que la gente se hubo vengado de sus enemigos. ¿No está escrito esto en el libro de Jaser?» (Josué 10:13)
Nadie ha podido comprobarlo desde hace unos dos mil quinientos años. El Libro de Jaser está genuinamente perdido, y hoy se venden bajo ese nombre tres libros completamente distintos, uno de los cuales es una falsificación del siglo XVIII que quedó al descubierto un mes después de publicarse.

Distinguir cuál es cuál lleva diez minutos y ahorra muchas vergüenzas, así que aquí está.
Qué es el Libro de Jaser
El Libro de Jaser es una fuente israelita perdida citada dos veces en la Biblia hebrea, en Josué 10:13 y 2 Samuel 1:18. No se conserva ninguna copia, ningún autor antiguo lo cita por extenso y ya había desaparecido cuando se copiaron los manuscritos del mar Muerto.
Empecemos por el nombre, porque se lee mal sistemáticamente. Jaser no es una persona. El hebreo es séfer hayashar, «el libro del recto» o «el libro del justo» — yashar, recto o derecho, la misma raíz que da Jesurún como nombre poético de Israel. Las Biblias en lenguas europeas transcribieron el adjetivo como si fuera un nombre propio y crearon un autor fantasma.
Qué tienen en común las dos citas
Ambas citas son poesía.
Josué 10:12-13 es verso — un pareado dirigido al sol y a la luna, incrustado en un capítulo en prosa e introducido como cita. Y 2 Samuel 1:18 presenta la elegía de David por Saúl y Jonatán, el Canto del Arco, una de las mejores piezas de poesía hebrea de la Biblia:
«¡Cómo han caído los valientes en medio de la batalla! ¡Jonatán, muerto en tus alturas!» (2 Samuel 1:25)
Esa es la pista más sólida sobre qué era el libro. No una crónica, no un evangelio secreto, no una historia alternativa suprimida, sino una antología de cantos nacionales, del tipo que guardaba toda cultura letrada de la época. La Biblia cita otras dos obras así y tienen el mismo sabor: el Libro de las Batallas de Jehová (Números 21:14) y, en la Septuaginta griega de 1 Reyes 8:53, «el libro del canto» — séfer hashir, que es séfer hayashar con dos letras traspuestas y bien podría ser el mismo libro tras un desliz de copista.
Una antología de cantos explica también la fórmula de cita. El narrador no está demostrando que el milagro ocurrió: está indicando de dónde procede el verso famoso, igual que uno señalaría que una línea es de una balada conocida.
Los tres libros llamados Jaser
| Texto | Fecha | Qué es | ¿Honesto? |
|---|---|---|---|
| El Libro de Jaser citado en Josué | Antes de ~600 a. C. | Perdido. Probablemente una colección de poesía nacional | — |
| Séfer hayashar (el midrás) | Medieval, impreso en Venecia en 1625 | Un relato hebreo real del Génesis a Jueces, hecho con leyenda rabínica | Sí: nunca dijo ser el libro perdido |
| Pseudo-Jaser, «traducido por Alcuino» | Impreso en 1750, fechado en 1751 | Una falsificación inglesa de Jacob Ilive | No |
| Séfer hayashar de Rabenu Tam | Siglo XII | Un tratado ético. Sin relación con los anteriores salvo el título | Sí |
Cuatro filas, porque el título era popular. Séfer hayashar fue a la edición hebrea más o menos lo que «El libro de las virtudes» es al inglés: un nombre que llevaron varios libros sin relación entre sí.
El Séfer hayashar medieval: un libro real, mal vendido
El texto que la gente compra en realidad cuando compra «el Libro de Jaser» es el Séfer hayashar midrásico hebreo, impreso en Venecia en 1625 por Joseph ben Samuel, cuya introducción remite a una edición napolitana anterior, de 1552, de la que nadie ha producido después ningún ejemplar.
Es una pieza genuina y bastante buena de literatura judía. Vuelve a contar el relato bíblico de Adán a los jueces, rellenando huecos con material del Talmud, los midrasim y la leyenda popular: Abraham rompiendo los ídolos de su padre, los nombres de las mujeres de los patriarcas, un relato ampliado de José en Egipto, un tratamiento extenso de la guerra con los gigantes. Quien disfrute de las tradiciones enóquicas reconocerá el registro de inmediato.
El impresor veneciano hizo una afirmación prudente — que un escriba lo había copiado de un manuscrito antiguo — y los lectores rabínicos de la época lo trataron como lo que es, una compilación tardía. Sus editores no dijeron que fuera el libro que cita Josué. Sus reeditores modernos lo dicen con frecuencia.
En 1840 Mordecai Manuel Noah publicó en Nueva York una traducción inglesa del texto veneciano, y es esa traducción, reimpresa en Salt Lake City en 1887 y en ediciones baratas desde entonces, la que circula hoy con una portada que insinúa bastante más de lo que el hebreo dijo nunca.

La falsificación: Jacob Ilive, 1750
El otro Jaser es directamente falso, y conviene conocerlo porque sigue apareciendo en listas de lectura.
Se imprimió en noviembre de 1750 con fecha de 1751, y su portada afirmaba que el texto había sido «traducido al inglés por Flaccus Albinus Alcuinus, de Britania, abad de Canterbury, que peregrinó a Tierra Santa y Persia, donde descubrió este volumen en la ciudad de Gazna».
Todas las partes de esa frase son falsas. Alcuino de York fue un erudito del siglo VIII en la corte de Carlomagno; nunca fue abad de Canterbury y nunca fue a Persia. Y el supuesto inglés del siglo VIII es el inglés de la Biblia del rey Jacobo, publicada en 1611.
La Monthly Review lo calificó de patraña evidente en diciembre de 1750, es decir, en semanas. El falsificador fue casi con certeza Jacob Ilive, un impresor londinense con un historial documentado de engaños y una cuenta pendiente con la ortodoxia cristiana; más tarde fue encarcelado con trabajos forzados por una publicación distinta.
Ahí debería haber terminado todo. Lo que lo resucitó fue una reimpresión de 1934 a cargo de una orden ocultista, tras la cual volvió a circular como «texto antiguo», y internet lo ha mantenido ahí desde entonces.
Cómo saber cuál tiene usted en la mano
Treinta segundos, sin necesidad de hebreo.
- Ábralo por el principio. El Séfer hayashar medieval empieza con la creación de Adán y recorre a los patriarcas. La falsificación de Ilive abre con un prefacio sobre Alcuino.
- Busque a Alcuino. Cualquier mención de Alcuino, de Gazna o de un traductor peregrino significa que tiene el falso de 1750.
- Mire la estructura de capítulos. El texto veneciano está capitulado como un relato continuo; la falsificación se organiza en capítulos breves y sentenciosos.
- Lea la afirmación de la cubierta. «El libro perdido citado en Josué» es una afirmación del editor, nunca del texto.
Repaso de las afirmaciones populares
Circulan cuatro afirmaciones constantemente y ninguna resiste la comprobación.
El Libro de Jaser no estaba entre los manuscritos del mar Muerto. Es el error más común y conviene ser tajante: no se halló en Qumrán ningún fragmento de un libro llamado Jaser, y ningún catálogo de rollos incluye uno. Los rollos que sí se encontraron están bien documentados y la lista es pública. La confusión viene de que Jubileos y Enoc sí aparecieron allí, lo que anima a suponer que todo lo apócrifo también.
No fue eliminado de la Biblia. La Biblia lo cita como fuente externa, en la misma frase que el Libro de las Batallas de Jehová. Un libro que un autor bíblico cita como referencia externa nunca estuvo dentro de la colección. El marco más amplio de los «libros prohibidos» falla exactamente igual.
El texto medieval no es confirmación independiente del Génesis. Es una reescritura del Génesis, redactada más de dos mil años después y con la Biblia como fuente. Donde aporta detalle extra — nombres, fechas, diálogos — el detalle es leyenda, no testimonio. Usarlo para corroborar la Escritura es circular.
El verso del sol detenido no prueba un suceso astronómico registrado en otra parte. Las afirmaciones sobre un «día perdido» hallado por ordenadores de la NASA son una leyenda urbana del siglo XX, sin fuente institucional y sin mecanismo. El verso es poesía citada de un cancionero, que es exactamente como lo presenta el narrador.

Lo que sí es genuinamente interesante
Si se quitan los dos impostores, queda algo mejor.
La Biblia cita abiertamente fuentes que espera que sus lectores conozcan. Es una ventana a una cultura literaria con más libros de los que tenemos: anales reales, registros de guerra, colecciones proféticas y al menos una antología de poesía lo bastante buena como para que Josué y Samuel echaran mano de ella. Israel no era una cultura oral que escribió un libro. Era una cultura de escritura, y casi todo lo que escribió se ha perdido.
Y el Séfer hayashar que sí sobrevive, leído como lo que es, resulta un documento útil: muestra cómo los lectores judíos de la Edad Media rellenaban los huecos del Génesis, el mismo impulso que produjo las tradiciones sobre gigantes y los relatos ampliados del diluvio. El relleno es el objeto de estudio, no la prueba.
Preguntas frecuentes
¿Está el Libro de Jaser en la Biblia?
No. La Biblia lo cita dos veces — Josué 10:13 y 2 Samuel 1:18 — como fuente externa, que es lo contrario de formar parte de ella. Ningún canon lo ha incluido nunca.
¿Cuál es el verdadero Libro de Jaser?
Ninguno de los que se venden hoy con ese nombre es el perdido. El Séfer hayashar hebreo medieval, impreso en Venecia en 1625, es un texto judío genuino pero una reescritura muy posterior. La versión atribuida a Alcuino es una falsificación descarada de 1750.
¿Estaba el Libro de Jaser en los manuscritos del mar Muerto?
No. En Qumrán no se encontró nada llamado Jaser. Los manuscritos del mar Muerto sí contenían Jubileos y Enoc en varias copias, y de ahí viene la confusión.
¿Quién escribió el Libro de Jaser?
El autor del libro perdido es desconocido, y como parece haber sido una antología poética puede que no tuviera un autor único. La falsificación de 1750 la escribió Jacob Ilive, impresor londinense. El Séfer hayashar medieval es una compilación anónima.
¿Contradice el Libro de Jaser a la Biblia?
El texto medieval conservado añade mucho que no está en la Biblia y en ocasiones choca con ella en detalles, porque bebe de la leyenda. No presenta una teología rival: es una versión adornada de la misma historia.
¿Qué significa el nombre Jaser?
No es un nombre. El hebreo séfer hayashar significa «el libro del recto» o «el libro del justo». Los traductores transcribieron el adjetivo como si fuera una persona.
¿Es auténtico el Libro de Jaser?
La cita de Josué es prueba auténtica de que tal libro existió. Todo texto hoy a la venta con ese título es o una compilación medieval o una falsificación del siglo XVIII, y ninguno es el libro al que Josué se refería.
¿Por qué lo venden las librerías mormonas?
Porque una editorial de Salt Lake City reimprimió en 1887 la traducción de Mordecai Manuel Noah de 1840 del texto veneciano. La reimpresión es del midrás hebreo medieval, no de la falsificación, y la Iglesia nunca lo ha tratado como Escritura.
Conclusión: el libro que sigue faltando
Dos versículos de la Biblia hebrea señalan un libro, y el libro no está. Esa es toda la historia honesta, y es más interesante que cualquiera de los dos sustitutos.
El Jaser perdido fue casi con certeza una colección de los cantos que Israel cantaba sobre sus propias batallas: el sitio al que un escritor iba a buscar el pareado famoso sobre el sol en Gabaón y la famosa elegía por Jonatán. Desapareció como desaparecieron casi todas las antologías antiguas, sin prohibición, sin concilio y sin conspiración.
Lo que llenó el hueco fue una compilación medieval que nunca reclamó el título y una falsificación que sí lo hizo, desenmascarada en una revista en menos de un mes y todavía impresa doscientos setenta y cinco años después.
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